Muchos pintores han visto su obra publicada y valorada después de su muerte. Parece que es necesario salir de este mundo para que otros puedan apreciar lo que ya no se puede repetir. Y esto es algo que sucede y que, por supuesto, no favorece al artista quien, quizá, haya pasado su vida mendigando la compra de sus cuadros para subsistir.
¿Somos los seres humanos tan lentos? ¿Por qué algunos son más rápidos y adelantan lo que otros apreciarán más tarde? Yo he llegado a una conclusión: son genios. Vicente era un genio que comió poco, Pablo era otro genio pero comió más que Vicente. Ambos fueron genios y ambos tuvieron que seguir su camino porque no habrían podido ser médicos ni abogados ni toreros. Eran genios y artistas. Es muy difícil ser artista, no se trata sólo de saber pintar: hay que sentirlo, vivirlo y practicarlo. No hay tiempo para más en la vida.
Alguien me dijo ayer que yo era un genio y yo, para entender el significado de esta afirmación, he aplicado la lógica:
¿Soy un genio?
Premisa 1: Los genios son espíritus.
Premisa 2: Los espíritus no comen (o comen poco).
Conclusión: Yo no tengo para comer, luego soy un genio.
Pura lógica.